Una vez me las di de pastelera profesional, y decidí hacer masa para buñuelos.
Bastante complicada la receta, pero me hice la loca y le eché pa'delante nomás.
Obviamente leí toda la weá mal:
ocupé el doble de huevos, la mitad de líquido y una taza más de harina, que chuchas pasó pensaba una y otra vez.
Filo, dijo una de mis comensales, esta weá se traga con mermelada.
Y así lo pasamos, entre cara de asco y risas.
Un par de veces después me resultó.
Eso.
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