Como si fuera tan fácil armarse la vida,
después de pensar en pescados descompuestos me cuesta enrrielar la cabeza, el cuerpo...
Me siento ridicula pensando que se escapa un poco el alma del cuerpo cuando... bueno, cuando todo.
No tengo miedo, en todo caso,
hay demasiadas risas insolapables en el ambiente,
y demasiado dolor en otras partes para preocuparse de señores tontones que hacen como que cargan 12 cruces, y que no ven destinos malolientes en la bocas bocas abiertas que aparecieron como derepente en la tierra.