Tengo tenedores en la mano, y se acercan a mi cabeza.
Si me voy, me voy ahora, puedo ser una indigente un poco poética y pedir plata en los rincones de Santiago Centro.
Me voy y hago otra vida. Consigo trabajar en una cocinería en la costa de Brasil.
Aparece un genio y le digo que es mi deseo volver al dia que me compré la ropa en vez del bongó.
Si no puede tan lejos, al dia en que decidí entrar a la U en vez de aprender inglés y trabajar.
Y si no puede tan lejos, a julio del año pasado, cuando me perdí de lo que estaba caminando.
No me arrepiento, es sólo que a veces me gustaría que la paja de preguntarse que hubiese pasado se terminara de algún modo.
Y estoy, de nuevo, aqui, escribiendo, perdiendo, ganando nada. Sólo ansiedad, porque no hago nada en la pelea con mi misma.
1 comentario:
Acabo de hacer ése mismo ejercicio y pensé tantas estupideces que me arrepentí de todo.
Y eso si que es una pérdida de tiempo.
La vida es aquí, ahora amiga.
Camina con la cabeza arriba.
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